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Eyecciones coronales de masa: una interferencia poco deseada

    Por Alejandra Sofía.-

    -El Sol y sus eyeciones ¿han sido siempre tu tema de investigación? 

    Sí. Mi trabajo de doctorado hizo que me especializara en este tema particular de investigación, y desde entonces, con matices, he seguido estudiando a las eyecciones coronales de masa (CMEs por su sigla en inglés). Algunos de mis trabajos se refieren a aspectos de ellas, o a fenómenos relacionados con ellas, como son sus regiones fuente o las ondas de radio que desencadenan las ondas de choque generadas durante su propagación; pero siempre manteniendo a las CMEs como tema central de mis investigaciones.

    Hay efectos indeseables de las CMEs para la sociedad, ¿cuá- les son? 

    Fundamentalmente están asociados con las comunicaciones. La llegada de una CME capaz de interactuar con la magnetósfera terrestre implica una alteración de la ionósfera, que afecta principalmente las comunicaciones en HF y VHF, muy usadas por operadores aéreos y marítimos, sistemas de defensa, y servicios de emergencia. Asimismo, pueden degradar la resolución espacial de sistemas de navegación satelital. Por otro lado, las partículas energéticas asociadas a estos eventos solares pueden dañar componentes electrónicos y paneles solares de satélites, así como también afectar negativamente a la salud de astronautas realizando actividades extra-vehiculares, o simplemente a la tripulación y pasajeros de vuelos transpolares, dado que cerca de los polos la protección brindada por la magnetósfera terrestre se ve muy reducida. A nivel de superficie, se pueden inducir corrientes importantes en líneas largas conductoras, como por ejemplo en redes de transmisión de energía eléctrica, pudiendo dañar transformadores y otros componentes, y en gaso y oleoductos, acelerando procesos de corrosión

    -Desde el punto de vista científico, entre otras cosas, se los estudia por ser constituyentes del viento solar. ¿Cuánto nos beneficia y cuánto nos perjudica el viento solar? 

    El viento solar es un flujo ininterrumpido de plasma magnetizado, compuesto fundamentalmente de electrones y protones que emanan del Sol en todas direcciones. El viento solar y los campos magnéticos del Sol determinan la extensión de la heliosfera, que es variable según el ciclo de actividad solar de aproximadamente 11 años. En épocas de máxima actividad solar, la heliosfera se ve fortalecida, por lo que a los rayos cósmicos galácticos de alta energía se les dificulta el acceso a nuestro planeta. Asimismo, la interacción del viento solar con la magnetósfera terrestre crea una especie de escudo protector, que deflecta gran parte de las partículas cargadas. Por otro lado, eventos transitorios como las CMEs son también parte del viento solar. Estos últimos pueden interactuar de manera directa con los campos magnéticos terrestres y desencadenar tormentas “geomagnéticas”, con consecuencias como las mencionadas arriba. 

    -¿Se los puede predecir? 

    Por el momento, a pesar de todas las misiones espaciales, instrumentación terrestre, y de los esfuerzos de la comunidad científica, aún no es posible saber cuándo una región determinada del Sol va a producir una CME. Siendo éstas las principales moduladoras de la meteorología espacial, es imprescindible comprender las condiciones que las originan, así como también aquellas determinantes de su grado de influencia en nuestro planeta. 

    -Contanos un poco sobre cómo utilizan observaciones y modelos teóricos para “dar forma” a lo que sucede con los CMEs. 

    Es fundamental comprender cómo están organizados los campos magnéticos que conforman las CMEs, ya que de su orientación depende el grado de interacción que existirá entre éstas y la magnetósfera terrestre. Hay configuraciones que favorecen la interacción, dando lugar a tormentas geomagnéticas capaces de desencadenar los efectos indeseables mencionados anteriormente, así como también a bellas auroras en regiones ubicadas a altas latitudes. Comprender cómo están organizadas las CMEs a partir de las observaciones, es además fundamental para acotar modelos tridimensionales de las mismas, mientras que la formulación de modelos, por su parte, ayuda a interpretar las observaciones y a entender los procesos físicos que dan lugar a su iniciación en el Sol y su propagación en el medio interplanetario. 

    -Conocer mejor a las CMEs ayuda a realizar mejores pronósticos espaciales. ¿Qué o quiénes son los que los utilizan y para qué? 

    Una vez que una CME es expelida por el Sol con una componente importante de propagación hacia la Tierra, se alerta a potenciales afectados en la eventualidad de que se produzca una tormenta geomagnética. Hay varios países que cuentan con sistemas de predicción de meteorología espacial, fundamentalmente países cerca de los polos, entre los que se destaca EE.UU. con su Space Weather Prediction Center, perteneciente a la National Oceanic and Atmospheric Administration.

    Estos organismos se encargan de diseminar alertas a aquellos suscriptos al servicio, que incluyen usuarios de la industria marítima, de la aviación, y operadores de satélites, de redes eléctricas y sistemas de potencia. De todos modos, los sitios web con el estado de la meteorología espacial son de libre acceso, por lo que cualquier individuo puede consultar pronósticos en tiempo real.

     -¿Cuáles han sido los mayores aporte de las misiones que estudian el Sol? ¿Existen algunas próximas a enviarse? 

    SOHO (Solar and Heliospheric Observatory) es una misión conjunta entre NASA y ESA, y la primera en monitorear el Sol de manera ininterrumpida con una amplia gama de instrumentación que permitió y aún permite explorar los más diversos aspectos del Sol. Eso significó un avance sin precedentes en la investigación solar y heliosférica. Fue lanzada en 1995 y originalmente planeada para funcionar durante sólo dos años, ha sido un éxito rotundo, ya que casi 20 años después algunos de sus instrumentos aún se encuentran activos y aportando datos de alta calidad científica. Gracias a los descubrimientos de SOHO, se comprendió que era necesario estudiar al Sol desde distintos puntos de observación, con lo cual se diseñó la misión STEREO (Solar-Terrestrial Relations Observatory), compuesta por dos naves gemelas que viajan siguiendo aproximadamente la órbita terrestre alrededor del Sol, pero una por delante de la Tierra y la otra por detrás, separándose a un ritmo de 22º por año con respecto a nuestro planeta. Algunas de las capacidades fundamentales de la misión STEREO han sido permitir el seguimiento de CMEs y otras estructuras desde su origen en el Sol y durante su propagación en el medio interplanetario hasta la Tierra, así como también comprender aspectos tridimensionales de diversas estructuras. Por su parte, SDO (Solar Dynamics Observatory) ha significado un gran paso en el monitoreo de la atmósfera solar con alta resolución espacial, temporal, y espectral, aportando aproximadamente un terabyte de datos por día. Lanzada en el 2010, uno de sus principales objetivos es mejorar las capacidades de predicción de la meteorología espacial a través del estudio de la dinámica de los campos magnéticos y la liberación de energía en la heliósfera. Hay otras misiones con fecha de lanzamiento en 2018, con características únicas: Solar Orbiter de la ESA será la primera misión dedicada a observar el Sol pero en una órbita fuera de la eclíptica, mientras que Solar Probe Plus de la NASA se acercará al Sol a la sorprendente distancia de 8,5 radios solares, por lo que será la primera misión en adentrarse en la corona solar. 

    -Tu experiencia en la NASA, ¿dónde tuvo su eje para tu carrera? Regresar al país ¿es lo que esperabas profesionalmente? 

    En el Instituto Max-Planck, donde desarrollé mi tesis doctoral, tuve la oportunidad de formarme íntegramente en estos temas, en un ambiente de primer nivel y dirigida por investigadores de renombre mundial. En NASA fue parecido: estaba rodeada de científicos expertos en mi tema, siempre abiertos a discusiones enriquecedoras, con acceso directo a los datos y la posibilidad de viajar a los mejores congresos para presentar mis trabajos y enterarme sobre los resultados de los demás 

    Una vez de vuelta al país en 2007, los lazos de colaboración que he mantenido hasta el presente con gente de EE.UU. y Europa han sido fundamentales para seguir con mis investigaciones. A esto se sumaron las colaboraciones que han ido surgiendo con investigadores argentinos de excelente nivel. La velocidad de acceso a datos ya no es la misma, pero eso por ahora no me impide el desarrollo cotidiano de mis investigaciones. Tampoco viajo tanto a congresos, cosa que con mis hijos pequeños, de todos modos es complicado. La maravilla de Internet ha permitido que pueda continuar mis investigaciones desde Argentina, cerca de mis seres más queridos. 

    -¿En qué temas estás abocada ahora y qué proyectos tenés planificados? 

    Actualmente he vuelto al que fuera mi primer tema de investigación: la estructura tridimensional de CMEs. Si bien uno de los objetivos con los que fuera concebida la misión STEREO era comprender cómo están organizadas las CMEs en tres dimensiones, una serie de dificultades técnicas han impedido obtener resultados concluyentes en torno a esta cuestión. Mis proyectos, generalmente, los llevo a cabo a través de colaboraciones con otros grupos, como mencioné anteriormente, y a la vez con el aporte de becarios de todos los niveles: de iniciación a la investigación, doctoral, y postdoctoral.